Animales nocturnos (Tom Ford, 2016)

Animales nocturnos” (Nocturnal Animals, 2016) es la segunda película del diseñador de moda Tom Ford, tras su estupenda “Un hombre soltero” (A single man, 2009). Esta vez, Tom Ford ha adaptado la novela “Tony and Susan” de Austin Wright, escribiendo el guión y dirigiendo la película. Los protagonistas son Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael ShannonAaron Taylor-Johnson y Armie Hammer.

No parece que Susan Morrow (Amy Adams) tenga motivos para quejarse. Su trabajo, como galerista de arte en Los Ángeles, le proporciona el suficiente dinero y amistades de postín como para alimentar el ego de un instagramer. Por si fuera poco, está casada con Walker Morrow (Armie Hammer), un apuesto cirujano que bien podría colocar en su propia galería.

Esta vida, que muchos envidiarían, es el resultado de una decisión equivocada. Al menos así es como Susan lo ve. En un momento dado, le pudo la presión de su entorno social y familiar, y abandonó su vida, con sus aspiraciones, inquietudes y pareja, para adoptar lo que se esperaba de ella.

En estos días, se acuerda frecuentemente de Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal), su primer marido, aquel que eligió su verdadero yo. Edward siempre quiso ser escritor, cosa que Susan admiraba. Pero, con el paso del tiempo, su entorno empezó a exigir una vida más, digamos, aparente. Y un aspirante a escritor no es precisamente una mina de oro.

Mientras todo esto pasa por la cabeza de Susan Morrow, como un acto providencial, llega un paquete de Edward Shenffield, su exmarido. Se trata de su primera novela, y está dedicada a ella. Susan, sin pensárselo dos veces, se calza sus gafas de exquisito diseño, y se enfrasca en una lectura que le hará pensar en su vida y su decisiones.

La tendencia de cualquier crítico de cine con pocas ganas de pensar, sería echar mano del piloto automático y, puesto que el director de “Animales nocturnos” es un famosísimo diseñador de moda, da pie a partir con una buena sarta de prejuicios. Cabría pensar que el cine, para Tom Ford, es un capricho de rico, que sólo querría hacer un fashion film hinchado, que no se fijaría más que en la pulcritud y en la elegancia de las formas, relegando a la más absoluta vacuidad cualquier atisbo de mensaje, etc.

Ya se dijo todo esto cuando se estrenó su primera película, “Un hombre soltero”, en 2009. Y, efectivamente, las formas del filme son exquisitas, pero siempre al servicio de un sentimiento de desolación y pérdida, que inunda la excelente interpretación de Colin Firth, y la película en general.

Ahora, después de siete años, con “Animales nocturnos”, Tom Ford aborda una historia con una complejidad narrativa mayor. Porque, aparte del asunto ya expuesto de abandonar los sueños y dejarse llevar por el materialismo del entorno, la película trata sobre cómo utilizamos la ficción para reflexionar sobre nuestras propias vidas. Y esto se da en dos direcciones.

Por una parte, la novela de Edward, le sirve a Susan para reflexionar sobre su relación y ruptura con con su exmarido, y las consecuencias de todo esto. De hecho, cuando vemos los acontecimientos de la novela representada, se trata de la imaginación de Susan, que pone la cara y el cuerpo de su exmarido Edward en la piel de Tony Hastings, el protagonista de la novela.

Y por otra parte, el propio Edward utiliza su escritura como terapia para plasmar una historia que, para él, representa una metáfora de lo que sintió al ser separado de su querida Susan. Si ahondamos, seguramente podríamos encontrar las equivalencias incluso de los personajes de la ficción con los de la “realidad”.

Este montaje en paralelo entre el presente de Susan, con los hechos de la novela de Edward, los recuerdos que Susan rememora al leerla, y el desdoblamiento de personajes de Jake Gyllenhaal como Edward Sheffield y como Tony Hastings, podrían llevar a confusión. Pero lo que Ford consigue es un cúmulo de sensaciones y asociaciones de ideas que nos sirve al espectador para comprender los sentimientos de los personajes, de una manera intuitiva y emocional, más que intelectual. Lo cuál es tremendamente cinematográfico.

Dicha audacia narrativa, junto con secuencias de verdadero torbellino emocional, momentos de extrañamiento poco convencional y de elegancia en la puesta en escena, emparentan a Tom Ford, como autor cinematográfico, con el David Lynch de “Carretera perdida” (Lost Highway,1997) o “Mulholland Drive” (2002).

Ya en “Un hombre soltero”, Ford demostró que en la dirección de actores tampoco es manco. La interpretación de Colin Firth como ese profesor universitario que ha perdido todo estímulo para vivir, fue reconocida y premiada en el Festival de Venecia y en los BAFTA, y será una de las actuaciones más recordadas de su carrera.

En “Animales nocturnos”, Tom Ford ha contado con varios de los buenos actores del momento.

Amy Adams, a la que yo descubrí en “Atrápame si puedes” (Steven Spielberg, 2002), lleva unos años encadenando grandes superproducciones, como “El hombre de acero” (Zack Snyder, 2013) o “Batman v Superman: el amanecer de la justicia” (Zack Snyder, 2016), con películas de corte más artístico, pero que no han pasado precisamente desapercibidas, como “The Master” (Paul Thomas Anderson, 2012), “Her” (Spike Jonze, 2013), de la que podéis leer aquí mi reseña, o “La llegada” (Denis Villeneuve, 2016). En la película de Tom Ford, gracias a su ternura natural, consigue que podamos empatizar con la que despacharíamos como una niña pija y caprichosa, si contáramos con una interpretación más superficial.

Jake Gyllenhaal ya destacó en la película de culto “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001) y se hizo famoso con “Brokeback Mountain” (Ann Lee, 2005). Protagonizó la extraordinaria “Zodiac” (David Fincher, 2007), o “Prisioneros(2013) y “Enemy“(2013), las dos de Denis Villeneuve, o “Nightcrawler“(Dan Gilroy, 2014), de la que podéis ver mi reseña. Como veis, lleva una carrera llena de interpretaciones sorprendentes en películas interesantísimas. En la película de Tom Ford, tiene el doble reto de interpretar a dos personajes, uno de ellos fruto de la imaginación del otro pero, además, imaginado por Susan…

Michael Shannon también es uno de esos buenos actores de carácter. Trabajó con Amy Adams en “El hombre de acero” (Zack Snyder, 2013), y ha participado en un puñado de proyectos audiovisuales de gran calado. Podemos citar la serie “Boardwalk Empire” (Terence Winter, 2010-2014), “Revolutionary Road” (Sam Mendes, 2008), “Take Shelter” (Jeff Nichols, 2011), o “Mud” (Jeff Nichols, 2012) de la que podéis leer aquí mi comentario. En “Animales nocturnos” interpreta a un policía solitario y obsesivo que es un personaje de ficción dentro de la ficción.

Aaron Taylor-Johnson es habitual en los últimos blockbusters de Marvel, como “Capitán América: el Soldado de Invierno” (Hermanos Russo, 2014) o “Vengadores: La era de Ultrón” (Joss Whedon, 2015), así como “Godzilla” (Gareth Edwards, 2014), sobre la que podéis leer aquí mi análisis . En la película que nos ocupa, interpreta a un personaje perverso y cruel, a la vez que encantador, de una manera muy convincente.

Tom Ford, en lo que respecta a la técnica cinematográfica, además de tener algo que decir y contarlo con una forma narrativa audaz, hay que señalar que rueda como un director con experiencia que conoce su oficio. La manera de manejarse en toda la escena del asalto en la carretera, así lo demuestra. Consigue incomodarnos, aterrarnos y que nos preguntemos a nosotros mismos cómo reaccionaríamos en una situación así.

Se ve que Tom Ford es un tipo con talento que sacaría partido a cualquier forma de arte que se le pusiera por delante.

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